Experience

Procesos Ambientales en la Región de Coquimbo, Chile.

El camino hacia la organización ciudadana en defensa temprana de su territorio y derechos ambientales.

La región de Coquimbo -ubicada a 450 km al norte de Santiago– es unas de las quince divisiones geopolíticas de Chile. En esta región organizaciones de base, con fuerte arraigo territorial, que defienden sus derechos ambientales, han experimentado durante los últimos dos años un fuerte y acelerado proceso de validación, en relación a proteger sus territorios, fuentes productivas y salud de las personas, frente a la contaminación generada por grandes inversiones empresariales. Dentro del marco territorial y temático que nos convoca, se resumirá el accionar de la institucionalidad ambiental, la dinámica económica, el surgimiento de organizaciones ciudadanas y, dentro de estas, se profundizará la experiencia del “Movimiento en Defensa del Medio Ambiente de la Higuera” (MODEMA) agrupación que se destaca, por además de defender sus fuentes productivas, poner en valor un importante ecosistema del norte del país.

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En La Higuera, -la comuna costera más pequeña de la región de Coquimbo, se encuentra 60 km al norte de la ciudad de La Serena, capital política y administrativa regional- sus ciudadanos, organizados en el MODEMA (Movimiento en Defensa del Medio Ambiente de La Higuera) han logrado sentar un precedente al relevar anticipadamente la participación ciudadana dentro de los procesos ambientales, llegando a ejercer un control social frente al accionar de las instituciones que conforman el gobierno regional, máximo referente político y administrativo que detenta la potestad ambiental en la Región.

Para entender el surgimiento del MODEMA, que alcanza niveles de organización, visibilidad y protagonismo inéditos en la región, se hace necesario observar las condiciones socioeconómicas y políticas, y la dinámica que estas ha experimentado el país y la región durante las últimas décadas.

Escenario Político/Sistema Económico

Uno de los grandes retrocesos que dejaron los diecisiete años del Gobierno Militar (Dictadura) en Chile, fue la desarticulación del tejido y las redes sociales. También, hay que decirlo, la transición democrática, al asumir y profundizar como modelo económico el sistema neoliberal, no ha realizado esfuerzos significativos a favor de la organización ciudadana, excepto en aquellos aspectos relacionados con programas subsidiarios del Estado.

Al ser el crecimiento el paradigma económico, durante el último decenio, en forma progresiva se han ido realizando grandes y mega inversiones –mineras, agroindustriales, eléctricas, acuícolas- en la Región de Coquimbo. Estas, no han tenido mayores objeciones por parte de la institucionalidad ambiental para su aprobación, implementación y operación. Tampoco han sido mayormente fiscalizadas, pues se ha privilegiado la inversión con la única garantía social de generar períodos de empleabilidad. La falta de regulación a las grandes industrias ha ido causando, al instalarse éstas en lugares habitados y/o no contar con la tecnología o personal adecuados en favor de hacerse cargo de la contaminación resultante de sus procesos, complicadas situaciones medioambientales, o pasivos ambientales, que han comprometido la salud, fuentes productivas y calidad de vida de las personas.

Institucionalidad Ambiental y Participación Ciudadana

En la región y el país –Chile- la legislación ambiental (ley de bases del medio ambiente) data de 1994 y desde su promulgación no ha sufrido modificaciones. Esta inamovilidad de la ley afecta profundamente a un desarrollo sustentable y sostenible de los recursos naturales, como también a la participación ciudadana, consignada en este sistema medioambiental, que solo otorga 60 días a las comunidades que se vean afectadas por los diversos proyectos de inversión, para hacer observaciones a los Estudios de Impacto Ambiental (EIA). Estos estudios sólo están obligados a realizarlos los grandes proyectos, los que equivalen al 10% de de todas las inversiones. De esta manera la ley de bases del medio ambiente da vía libre a la gran mayoría de proyectos que impactan el medio ambiente en diferentes grados.

En el 10% de los proyectos que ingresan al sistema de evaluación ambiental con un EIA se considera solo un período de 60 días para la realización de observaciones ciudadanas, tiempo en que se debe presentar la inversión a la comunidad y ésta puede realizar objeciones. Sin embargo, luego de esta etapa, las empresas continúan el desarrollo de sus inversiones sin necesariamente considerar las observaciones señaladas por la ciudadanía. Estas observaciones son entregadas a un comité técnico, formado por servicios públicos con competencia en la COREMA (Comisión Regional del Medio Ambiente, Organismo político integrado por 16 miembros, presidido por el Intendente Regional, los gobernadores de las tres provincias de la región, representantes ministeriales, consejeros regionales, y el Director de la CONAMA, tienen la facultad de aprobar o rechazar los proyectos). En esta mesa política, el Director de CONAMA (Comisión Nacional del medio ambiente, con direcciones en todas las regiones, creada con la ley de bases del medio ambiente que cumple, las funciones de Secretario Ejecutivo, con derecho a un voto como todos los integrantes, en caso de empate dirime el Intendente Regional)

Como la configuración de la ley, no permite a la ciudadanía participar en las etapas posteriores, las decisiones son responsabilidad de esta mesa política que en casi en un cien por ciento de los casos valora la inversión sobre los daños ambientales y sociales. La función de la Conama en este proceso es obtener acuerdos de reparación, mitigación y compensación del medio ambiente a impactar por la realización de los grandes proyectos.

Un factor muy perjudicial para las inversiones en regiones, es que los de mega proyectos llegan con la orden política de aprobarse desde el Gobierno Central. En este sentido, Chile, el país considerado el más desarrollado de Latinoamérica, antepone el crecimiento ante cualquier resguardo ambiental o social, con una administración centralizada y un sistema político económico neoliberal, que ejercido a ultranza le hace detentar uno de los peores índices de distribución del ingreso del mundo, y a la vez exhibir buenos índices macroeconómicas

Inversiones y Medio Ambiente

A fines de la década pasada, cuando iniciaron las grandes inversiones o se ampliaron las ya existentes, en la Región de Coquimbo, hubo un reemplazo de los protagonistas del desarrollo, desde pequeños y medianos emprendedores a grandes empresas nacionales y multinacionales. En este auge de inversiones –que no decae- muchas personas y sus territorios han sido vulnerados – y lo siguen siendo- mediante prácticas de coaptación de las empresas a lo que se ha sumado una gestión ineficiente de la institucionalidad ambiental en sus escasas, pero existentes normativas.

De esta manera, entre los factores que han incidido para una suerte de inamovilidad ciudadana en la región de Coquimbo. O para debilitar prontamente las organizaciones que hacen su aparición en el escenario regional, se puede relevar el breve y acotado espacio de la participación ciudadana dentro de la legislación ambiental, cuando este se considera, es decir, cuando los proyectos deben ingresar al sistema de evaluación ambiental mediante la presentación de un Estudio de impacto Ambienta (EIA). Vale recordar que solo un 10% de las inversiones, las de mayor impacto ingresa al sistema a través de una EIA, y que el 90% de proyectos restante solo necesita presentar una Declaración de Impacto Ambiental que no considera la opinión de la ciudadanía. Otro factor que debilita la organización ciudadana es la poca o nula cobertura de su accionar como actor social relevante en los medios de comunicación. Por último, un tercer factor estaría dado por la lejanía de los partidos políticos (con representación parlamentaria) en el sentido de que estos no representan las inquietudes ciudadanas, como también la falta de cercanía entre los servicios públicos, pertenecientes a la institucionalidad ambiental y la comunidad.

En esta línea, ha sido la falta progresiva de confianza tanto frente al proceder de las empresas, como ante la gestión de la institucionalidad ambiental, lo que ha generado que las organizaciones de base ciudadana, busquen ejercer un mayor control social. Lo anterior, también tiene que ver con un mayor trabajo en la constitución de las organizaciones, información, asesorías transversales y hasta intelectualización de las mismas. OK

Organizaciones Ciudadanas

En 2007, en la región de Coquimbo dos situaciones confluyeron para que las organizaciones de base medioambiental alcanzaran visibilidad y un sostenido protagonismo, hasta hoy en crecimiento. El primer factor dice relación con la propia dinámica de las organizaciones y su experiencia empírica que las ha llevado a valorar sus territorios y fuentes productivas con mayor fuerza. Esta maduración de la ciudadanía se ha gestado debido a que luego de la instalación y operatividad de grandes proyectos, han visto alteradas sus fuentes productivas, salud y patrimonios naturales y culturales. De esta manera, una vez que éstas sufren los efectos de eventos de contaminación que atentan su salud y sustento, se articulan, enfrentan a las empresas y reclaman ante la institucionalidad ambiental, que en muchos casos son vistos como aliados. Es decir, hablamos de la articulación de organizaciones ciudadanas para reclamar sobre realidades, y enfrentando empresas poderosas, como por ejemplo Mineras Los Pelambres, perteneciente al principal Grupo económico Chileno, ubicada en una de las tres provincias de la Región, donde el 2007 la comunidades afectadas por contaminación de aguas del Rio Cuncumén se tomaron la mina y ejercieron un control social, nunca antes visto en la región.

Cabe destacar que como segundo factor, en la legitimización de las organizaciones ciudadanas de la región, en estos últimos dos años ha jugado un papel importante la gestión del Director Regional de la Conama.

 

La Comisión Nacional del Medio Ambiente, tiene oficinas en todas las regiones del país. En general, en la región de Coquimbo fue una constante que la Conama privilegiara la relación con las empresas, sin otorgar la importancia requerida a la opinión ciudadana, tampoco, que realizara significativos esfuerzos por legitimar sus organizaciones. Un ejemplo de ello es que varios Directores de Conama, pasan de esta organización del Estado a ser funcionarios de grandes o medianas empresas, especialmente mineras.

En el año 2006, en que asume la Dirección de Conama Marcelo Gamboa, debe enfrentar un escenario álgido en relación a grupos ciudadanos, que defraudados de la gestión de la Conama y más aún de las decisiones de la Corema, optaron por ejercer un control social de hecho. Así se produjeron estallidos en diferentes localidades de la Región, siendo el más relevante el ya mencionando en relación a la toma de la Mina Los Pelambres, propiedad de uno de los tres mayores grupos económicos del país, también se generaron conflictos en la comuna de Andacollo por la saturación del aire producto de la actividad minera de dos grandes empresas.

Ante este complejo mapa de conflictos ambientales en la región, el hasta hoy Director de la Conama creo instancias de diálogo no formales como la creación de mesas provinciales y comunales de medio ambiente para que los diferentes actores, empresas, ciudadanía, autoridades, llegaran a consensos.

También abrió espacios para que la organizaciones ciudadanas tuvieran espacios de exposición en las reuniones de la Corema, en las que antes solo se tenía derecho a asistir, pues son publicas, pero no a intervenir.

Estas estrategias, nacidas dentro de sus competencias e ingenio lograron una nueva mirada a la gestión ambiental de la Conama.

Aún así, no se ha borrado la idea instalada por años de que la Conama actúa en función de los intereses empresariales.

Con el Movimiento Despertar Ambiental de la Higüera el Director y el equipo de Conama, - vale citar que Conama trabaja con dos personas menos y que los proyectos que se presentan han cuadruplicado- han relevado los espacios de participación ciudadana y han aplicado todos los instrumentos que ellos deben coordinar, sin embargo, la relación no ha sido todo lo buena que podría esperarse, ya que la función del Director de Conama es básicamente negociar para que las empresas retribuyan al medio ambiente su eventual impacto. Es decir, compensen, mitiguen o reparen. Conama no aprueba o rechaza los proyectos, ejerce la Secretaria Ejecutiva de la Corema y le corresponden funciones de coordinación, tales como implementar las instancias de participación ciudadana. Sin embargo, esta dualidad de funciones no está claramente internalizada en la ciudadanía. Pese a que su configuración no ha variado en 14 años.

La relación entre la Conama y Módena a ha seguido cánones similares a las que se han establecido con otras organizaciones ciudadanas.

En síntesis no ha sido adecuadas pero no óptimas, pues Conama debe negociar lo mejor posible las compensaciones, mitigaciones y reparaciones con las empresas, antes que estas lleguen a mesa de la Corema, para en la gran mayoría de veces ser aprobadas. Los dirigentes del Modema se han negado sistemáticamente a negociar con las empresas, y asumen que las autoridades regionales tienen mayores atribuciones de las que realmente poseen.

A la luz de la experiencia, lo que hace el Director de la Conama es resguardar el medio ambiente, lo más posible dentro de sus atribuciones y competencias en el casi seguro escenario de la aprobación de los proyectos de centrales termoeléctricas, pues estos ya vienen visados ya desde Santiago.

El trabajo de la organización ciudadana Modema, Movimiento despertar ambiental de La Higuera

La organización ciudadana que hemos privilegiado para profundizar este relato de la rearticulación de las bases en función de sus derechos ambientales es el Movimiento de Defensa del Medio Ambiente de La Higuera, (MODEMA), la razón principal es que este Movimiento escapa a dinámicas anteriores, en relación a realizar demandas una vez que su territorio ha sido contaminado y la salud de su gente empieza a evidenciar los daños de esa polución, o luego de negociar con las empresas, como ha sucedido con otras organizaciones para permitir su realización. En vez de negociar o de esperar que sus territorios sean vulnerados, el MODEMA, se anticipa a los posibles daños ambientales que tendrá que enfrentar su territorio, contaminación del mar, del aire, acústica y a todos los problemas de salud asociados que generarían las 3 mega inversiones eléctricas proyectadas en sus costas.

En la Comuna de la Higuera, sus dos mil habitantes, esperan la resolución ambiental de tres centrales termoeléctricas, que han presentado estudios de impacto ambiental con el fin de instalarse en las costas de la comuna, en un área no mayor de seis kilómetros. Ante esta eventualidad, es decir tempranamente, la ciudadanía se organizó, constituyendo el MODEMA, una organización de base territorial con personalidad jurídica, en el 2007.

Esta organización que posee una pagina web, correo electrónico y asesoría legal, está integrada por un gran porcentaje de gente de las localidades que potencialmente serán afectadas aprox. Un 60% Este porcentaje se calcula en relación a la adhesión que tienen al movimiento, caletas costeras, Chungungo, gente de la Higuera, Los Choros, Punta de Choros, Totoralillo Norte, localidades en que los gremios de pescadores, agricultores y pequeños y medianos empresarios turísticos adhieren a la casusa de que no se instalen Céntrales Termoeléctricas en sus costas, por el eventual daño que estas ocasionarían a sus actividades Además la integración del movimiento es transversal en relación de la procedencia, actividades y preparación de sus miembros, personas, algunos nativos del lugar y otros que eligieron a esta comuna virginal del norte de la región para realizar distintas actividades en armonía con la naturaleza. Pesca artesanal, cultivo de olivos, ecoturismo, entre otras, son las principales actividades de la La Higuera Este grupo tiene entre sus miembros y directiva a profesionales y técnicos que se han interiorizado en los proyectos presentados y luego de minuciosos estudios han hecho la mayor cantidad de observaciones ciudadanas- nunca antes vista en un proceso de participación ciudadana coordinado por la CONAMA- consiguiendo que una de las empresas haya retirado su EIA (Estudio de Impacto Ambiental) para reformularlo.

Este movimiento ha realizado, gracias a su impronta y ayudado por la gestión actual director de la Conama, presentaciones de su rechazo a las centrales termoeléctricas ante la COREMA. También ha organizado manifestaciones, siempre pacíficas, en pro de sus demandas, que se extienden mas allá de sus territorios inmediatos y que manifiestan la preocupación por los impactos ambientales que podría sufrir la Reserva Natural y Marítima Pingüino de Humboldt (reserva del estado de Chile) ante la polución resultante de la suma de las tres Centrales Termoeléctricas que se pretenden instalar en sus costas.

A mediados de abril (2008), el MODEMA conjuntamente con estudiantes de biología marina de una universidad de la región, y otras organizaciones sociales realizaron la mayor marcha de inspiración medioambiental que se haya visto en La Serena (capital de la Región de Coquimbo) en relación a proteger y cautelar sus derechos ambientales y también por la protección de la Reserva Pingüino de Humboldt. Cerca de 1000 personas participaron en esta manifestación, pacífica, con ánimo propositivo, que gracias a una impecable organización no tuvo que hacerse cargo de ninguna alteración al orden público o destrozos a la propiedad pública o privada, (hechos que la habrían invalidado de inmediato). No obstante a no haber desmanes, fue cubierta por todos los medios de comunicación regionales y algunos nacionales.

Llama la atención en este movimiento la ausencia de referentes políticos, es decir el apoyo manifiesto de algún partido, según los integrantes del MODEMA, no quieren politizarse. Empero, no han faltado políticos de algunos sectores que han querido “vestirse” con el movimiento al ver su capacidad de convocatoria. Un indicador de esta organización –y de otras de la región- es que los partidos políticos en general han dejado de ser un referente de las aspiraciones y demandas ciudadanas, lo que nos hablaría de un alejamiento sistemático de los partidos de las bases de la sociedad.

Una dinámica que el Modema ha instaurado dentro de su organización, que le ha dado fuerza y cohesión interna, es ceder espacios de liderazgo dentro de su política de accionar, es así que las caras más visibles son de las bases y no los líderes del Movimiento. De esta manera, pescadores, agricultores y otros participantes, sin mayor preparación han sido incluidos e informados en detalle de los perjuicios que conllevarían en sus labores productivas y en la salud de sus familias las mega inversiones eléctricas. De está forma se ha quebrado la usual jerarquización de los movimientos que, en general, tienen dos o tres caras o líderes visibles y se ha compartido y ampliado esa tarea. Esta estrategia ha servido para proteger a los integrantes de la comunidad de las consabidas prácticas empresariales que buscan coaptar y dividir a la comunidad, para la aprobación de los proyectos, ya que esta inversión siempre es muchísimo menor a la mejora de las industrias en función de invertir para un menor impacto al medioambiente.

La ley de bases del medio ambiente chilena, tiene tres categorías para que las empresas retribuyan el impacto ambiental de sus operaciones. Estas son mitigación, reparación y compensación. En este sentido el actual Director de la Conama Regional, ha privilegiado las negociaciones en relación a que las compensaciones sean hacia el medio ambiente impactado. Sin embargo es política permanente y sostenida de las empresas privilegiar la inversión en las personas, generalmente vulnerables a la coaptación por su poca preparación educacional y su bajo nivel socio económico. Estas prácticas en La Higuera aunque ocurren, no logran debilitar el Movimiento ya que gran parte de la comunidad tiene arraigo a sus actividades (pesca, cultivos, ecoturismo) a su territorio y, esta vez, las empresas no se encontraron, como siempre buscan u esperan, con gente en la línea de la pobreza y cesante, que les facilitan enormemente las inversiones, es decir con hablar de empleabilidad y hacer donaciones menores consiguen por la comunidad que será afectada.

Este Movimiento, se destaca además, porque ha tomado como propia la defensa de esta la Reserva Natural y Marítima Pingüino de Humboldt, declarada reserva del Estado por su biodiversidad única del norte de Chile, archipiélago único, compuesto por tres islas, Choros y Damas, en los límites de la Región del Coquimbo y Chañaral en la Tercera Región.. Los integrantes del Modema, sustentados en estudios científicos han corroborado que este patrimonio natural y científico se vería afectado por la operación de las centrales termoeléctricas, que, entre otras alteraciones estas enfriarían sus instalaciones con agua del mar (toneladas) la que captarían con todos sus elementos bióticos y la devolverían inerte y a una temperatura mayor, lo cual afectaría la cadena alimenticia de las diferentes especies marinas, propias de la Reserva.

Además de lo anterior las centrales Termoeléctricas) producirían la quema de millones de toneladas de carbón en el año contaminando el aire con polvo respirable y gases que tienen azufre, nitrógeno y otros compuestos tóxicos, irritantes de las vías respiratorias y cancerígenos, una real amenaza la salud de la población de los pueblos cercanos.

Por otra parte el suelo se contaminará con decenas de millones toneladas de cenizas y escorias de los vertederos construidos en zonas de riesgo de aluviones que afectarán cientos de hectáreas de terreno, con peligro de que los metales tóxicos que contienen puedan ser arrastrados y contaminen las napas de aguas subterráneas.

Como lo decíamos el mar se contaminará con polvo de carbón, metales pesados, lluvia ácida y agua caliente producto del enfriamiento de las calderas en una zona que actualmente está libre de contaminación y por esto el sustento de muchas familias de pescadores y acuicultores se verían amenazadas. Súmese a lo anterior que la construcción de los puertos para descarga de carbón, removerá el fondo marino mediante el uso de explosivos, afectará el acceso de la gente de mar y limitará las actividades productivas sin las medidas de compensación para estos daños permanentes que se producirán en el medio ambiente y en la economía de la pesca y cultivos marinos.

Cabe destacar, que estas Centrales Termoeléctricas y sus puertos de embarque se pretenden instalar en zonas que tiene usos preferentes para actividades productivas limpias no contaminantes tales como áreas de manejo, pesca artesanal y turismo, definidas por las autoridades regionales con la participación ciudadana en la ordenación del borde costero, después de costosos estudios realizados con recursos del fisco y de la Comunidad Económica Europea.

La razón o justificación que se ha tratado de instalar en la opinión pública en relación a la necesidad de realizar estas inversiones, es la dependencia energética del país, es decir lograr la autosuficiencia de la energía que el país requiera. Sin embargo, lo cierto es que se hace necesario generar mayor energía para mantener un sostenido crecimiento de grandes industrias especialmente mineras, que son las principales empresas del norte del país.

Sin embargo el Modema , ha focalizado sus accionar en torno a su territorio, las áreas de manejo pesquero y la actividad agrícola que se vería afectada o vulnerada, el derecho consignado en la constitución del país de vivir en un amiente libre de contaminación y la defensa de la Reserva Natural Marítima Pingüino de Humboldt y las implicancias severas que tenía para ese especial ecosistema, reserva del estado, ya lo señalábamos con la suma de la contaminación de tres centrales termoeléctricas, que, además trabajaran con diesel y carbón. Focalizado en la defensa de su territorio tema, no ha entrado en el debate de la necesidad de dejar de ser del país dependiente energéticamente, sino que ha apelado a que las actividades de la zona, o la vocación de sus territorios, son totalmente incompatibles con la operación de estas Centrales Termoeléctricas. Súmese a esto el efecto que tendrá en la Reserva Pingüino de Humboldt, una de los principales recursos turísticos de la Región, ubicado frente a las costas de la Higuera.

Si no guiamos por la estadística en relación a cuantos grandes proyectos ha visado la COREMA Regional, lo cierto es que con toda seguridad las Centrales Termoeléctricas proyectadas en la el sector de la Higuera, sean aprobadas, Pese a lo anterior, la presencia y el accionar del MODEMA, ayudará a la dirección regional de la Conama a realizar una mejor negociación con las empresas involucradas en relación a reparar, compensar y mitigar los daños ambientales. Asunto no menor.

Por otra parte, el Movimiento Despertar Ambiental de La Higuera marca un importante precedente en el sentido de que ha sido reticente a las presiones y coaptaciones de las empresas, ha logrado visibilidad y legitimidad por parte de la opinión pública, ganado presencia y cobertura en los medios de comunicación y ha abierto una nueva forma de hacer control social, mediante una modo de accionar informado, que ha aprovechado al máximo los espacios de participación ciudadana –limitados ya lo señalábamos- dentro del sistema ambiental.

Aún así el Modema, con apoyos transversales de personas -y no de instituciones- resiste y avanza en su camino, constituyendo una de las organizaciones medioambientales más relevantes y singulares del espectro regional, desde la llegada de la democracia en 1990 y la promulgación de la ley de bases del medio ambiente de 1994, que está gracias a este Movimiento – y a otros del país- está fuertemente cuestionada.

Cabe señalar que cuando la tendencia de la generación de energía en el mundo avanza hacia las energías limpias, -no la CO2 deja el hábito es el llamado de las Naciones Unidas este año-, la política energética del país, va en dirección contraria, y arrasa con este retroceso ecosistemas únicos y la elección de formas productivas y calidad de vida de una pequeña comuna del norte del país apenas visible desde el centralismo administrativo y político de Chile.

 

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